Sin nosotros, el mundo no se mueve. Desde la antigüedad hemos estado ahí, acompañando a la Humanidad. A veces en la sombra, a veces a plena luz. Cuando hacemos bien nuestro trabajo, no se nota que estuvimos. La gente común no lo sabe, pero estamos con ellos siempre. El único sitio donde no estamos es en sus sueños, y a veces, inclusive allí. Cada libro que se llevan a la cama, cada herramienta que usan, cada conocimiento que aprovechan, cada canción que cantan, tiene algo de nosotros.

Ellos no lo saben.  El mundo no lo sabe. Pero nosotros sí. Podemos reconocer claramente nuestras huellas, y las de nuestros antecesores, en todos los libros, en todas las películas, en todas partes. Vemos lo que el común de los mortales no ve. Haz memoria, seguro que tú también te has acostado alguna vez con un traductor sin saberlo.